ELLAS: LES QUITARON A SUS HIJ@S.
La DGAIA (Direcció General d’Atenció a la Infància i l’Adolescència) es el organismo que promueve el bienestar de la infancia y la adolescencia en alto riesgo de marginación social, con el objetivo de contribuir a su desarrollo personal, ejerciendo también la protección y tutela de los niños y adolescentes desamparados. Pero…
Los humanos cometemos errores. Nadie es perfecto. Por diversos motivos y vicisitudes, a numerosas madres les retiran la custodia de sus hijos, de sus hijas. En una cuenta contrarreloj muchas de ellas se esfuerzan por recuperarlos, por recuperarlas. Visitas a psicólogos, terapia familiar, requerimientos de los asistentes sociales… Inmersas en la precariedad, en su empeño han de hacer malabares: cumplir horarios, salvar distancias, caer bien… Aquí es cuando se pone de manifiesto el fallo del sistema durante el recorrido de estas personas para que les sean devueltos sus hijos e hijas adolescentes. Una condena no escrita hace perder a estas madres la infancia y adolescencia de sus hijos en un sistema más preocupado por ganar ingentes cantidades de dinero y mantener opacas estructuras de funcionamiento del llamado «tercer sector». Violaciones, embarazos no deseados, prostitución, drogas, desamparo al cumplir 18 años, muchos casos están saliendo a la luz. En este trabajo pretendo mostrar a través de estas madres la destrucción personal a las que el sistema abocas a madres e hijos vulnerables. Porque «algo habrán hecho».
Visto en redes sociales:@faresukáina: «Los centros de menores son cárceles y fracasos del sistema. Fue una de mis peores épocas como tutelada de la Generalitat […]. Es una cárcel sin ley, con educadores reventados psicológicamente de todo lo que ven y que no llegan a nada. Educadores que se enfrentan a niñas reventadas física y psicológicamente desde su más tierna edad, sin recursos, sin formación y sin ayuda alguna. Educadores que olvidaron la vocación porque el sistema no la alimenta».
RUSLANA



Ruslana Moiseenko (Minsk, Bielorrusia, 1969). El 27 de diciembre del 2018 le quitaron a su hijo, Pavel. En un principio le veía de manera constante, visitas amplias, flexibles. Después, le bloquearon el acceso. El Equip d’Atenció a la Infància i a l’Adolescència (EAIA) de Sabadell (Barcelona) le ha propuesto un régimen de una hora cada quince días, supervisadas por el denominado Servei Tècnic de Punt de Trobada de Vic lugar donde fue trasladado su hijo. Los servicios sociales a los que ella misma llamó le quitaron al niño porque la casa en la que residían no estaba en condiciones (infra-habitabilidad) su marido, afectado de Parkinson, sufría síndrome de Diógenes y se separó de él. Pero desde el 2020 vive en un piso de tres plantas en Sabadell. En los compartimentos del mueble del salón, guarda todos los juguetes de Pavel. Las instancias del Servei Especialitzat en Atenció a la Infància i l’Adolescència, instan a la madre a lo siguiente: «acompañar, permitir y vehicular los deseos y las motivaciones propias de Pavel aun cuando estos difieran de las suyos propios». Ruslana nunca ha entendido bien bien esta frase. Siempre ha estado al lado de su hijo. Pero ahora solo lo puede ver una hora cada quince días.
ANA

Ana María Obama (Bata, Guinea Ecuatorial,1971). Ana llegó a Barcelona en el año 2000 en busca de trabajo. Se formó como auxiliar de enfermería y ayudante de cocina. En 2010, se juntó con su ex-marido y ese mismo año se casó en la parroquia de Sant Bartomeu del barrio de La Marina y tuvieron una hija: Anays. Al poco tiempo él empezó a tomar medicamentos y a beber demasiado. Ana denunció a su esposo, se separaron y el juez le dio a ella la custodia de la niña con la permanencia en el piso propiedad de su ex-marido hasta que ella se pudiera encontrar otro lugar. No lo consiguió y fue desahuciada a principios de 2024 y la Direcció General d’Atenció a la Infància y l’Adolescència le arrebató a su hija. Después de una estancia en un centro de menores se la devolvieron al padre y a los padres del padre. Desde entonces no la ha vuelto a ver y vive realquilada en una habitación.


NELVY

Nelvy Salazar (Cochabamba, Bolivia, 1981) Llegó a Barcelona en 2002 y vive en un piso de treinta metros cuadrados de la calle dels Jocs Florals junto a sus hijos Anneliz (2008) y Adrián (2009). Trabajadora de limpieza en hoteles, sus horarios y turnos son complicados y viven en la precariedad. La DGAIA le quitó la niña en una mañana de marzo del 2023 después de que el colegio de la zona alta donde estudiaba denunciara a Nelvy por malos tratos. Desde febrero de 2025 ya no ve a su hija, no sabe donde está ni lo que hace. Tiene miedo que le quiten a su hijo Adrián pero confía plenamente en la escuela de Sants donde estudia ya que «la están ayudando mucho».


Barcelona 2025
